Exceso de Información

Me pregunto si Leonardo Da Vinci o Newton hubiesen sido tan creativos con teléfono móvil y  acceso a Internet. La informática nació para agilizar procesos y cálculos, luego vino Internet permitiéndonos transmitir información de manera rápida y después llegaron los teléfonos móviles para convertirse en nuestro centro del universo.

LOS TELÉFONOS MÓVILES

Yo pertenezco a esa generación que creció sin teléfonos móviles, sin ordenadores, pero ahora y desde hace años ya no sabe vivir sin ellos. Soy de los que ha relacionado la creatividad a una libreta y a un lápiz, con el único límite de tu imaginación y conocimiento. Soy de los que a veces cuando era niño no sabía que hacer y me aburría. Era entonces cuando dejaba volar mi imaginación y se me ocurrían ideas fantásticas. 

En la actualidad pasamos el día mirando el teléfono móvil, para ver noticias, estar en contacto con familiares y amigos, ver series o escuchar música. Este dispositivo ha pasado a ser una prolongación nuestra. Cualquiera sale de casa, lo deja olvidado y vuelve a por el o predecirás que no tendrás un buen día. Quien en algún momento no ha estado mirando su teléfono móvil y no prestando atención a un familiar o amigo estando a tu lado. Estamos perdiendo el sentido común. 

El teléfono móvil también tiene sus cosas buenas. Rápidamente puedes acceder a todo tipo de información, como cursos, manuales, videos de aprendizaje, es como tener una gran biblioteca de conocimiento en tu bolsillo. También puedes enterarte de algo que acaba de suceder al otro lado del mundo o pueden llegarte noticias sobre algo que no ha sucedido, lo que hoy en día se conoce como las fake-news, que circulan por Internet a una velocidad de vértigo, otorgándoles a estas noticias una credibilidad que no deberían de tener.

Resulta impresionante que alguien con su teléfono móvil en cuestión de minutos pueda provocar emociones a millones de personas o incluso que a causa de una información circulada, la situación pueda provocar que un primer ministro tenga que hacer una rueda de prensa para dar explicaciones. 

NOSOTROS SOMOS EL PRODUCTO

 

La informática continuó avanzando y empresas como Google pensaron en que si aprendía de nuestros gustos, eso podría ser un gran negocio. El plan fue redondo. Todo el mundo con un teléfono móvil y un sistema operativo «gratuito», Android. Comenzaron a regalarnos servicios como correo electrónico, almacenamiento para nuestras fotos y otros tipos de servicios con letra pequeña. El resultado no ha podido ser más brillante. Google sabe que compramos, cuando lo compramos y donde lo compramos, rastreando nuestras búsquedas en Internet o a nosotros mismos con el GPS de nuestros teléfonos.

Solo les faltaba algo para hilar más fino y era entrar en nuestros hogares y finalmente lo han conseguido con los asistentes de voz. Ahora no solo aprenden de nuestras acciones, ahora además nos escuchan.

La información es poder y no hay nadie que tenga más información que Google, en ocasiones ni los propios gobiernos.

 NUEVOS TIEMPOS

 

En este exceso de información, no tiene cabida el tiempo para pensar. 

Con un exceso de tanta información ¿dónde queda el espacio para la creatividad? Nos pasamos el día consumiendo información, consumiendo contenidos, noticias, fake news, series, muchas series, películas, no dejamos de consumir información. No necesitamos realizar ningún esfuerzo para consumir, lo tenemos todo al alcance de nuestra mano, o mejor dicho en muestra mano. Ya no es necesario memorizar, ahora tienes la información ahí a un click. Creo que la educación debería moverse en este sentido y comenzar a enseñar a gestionar información. Debería educarse en saber gestionar y aprovechar.

Yo entiendo que hace muchos años, necesitases memorizar, ya que no era sencillo acceder a fuentes de conocimiento, como libros o personas, pero hoy en día eso no es un problema. Nuestro problema ahora es de gestión, de técnicas de búsqueda.

En este nuevo escenario es importante aprender a buscar la información, potenciar la creatividad y algo importante en la actualidad que pasamos el día conectados, debemos aprender a desconectar. 

Hemos llegado hasta aquí, es tiempo de que los jóvenes tomen el relevo, quien sabe dónde nos llevará el futuro.

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